viernes, 10 de febrero de 2017

Distorsión

Hoy no me siento como volando entre nubes, ni entre una flor gigante, ni descansando en una letra gigante sobre un abismo cuya caída es hacia arriba. Ojalá pudiera explicar porqué no me siento así de bien, pero la verdad es que no lo sé. Ninguna ensoñación que me llene el corazón... y todas las dudas. 

Puedo sentir nudos y más nudos escondidos en cada rincón de mi espalda. Puedo sentir mis párpados pesar una tonelada. No entiendo los colores, ni los pájaros, ni la tristeza, ni la alegría, ni las palabras... No entiendo qué estoy escribiendo, ni porqué... Sigo mis instrucciones de hacerlo cuando estoy así... 

De pronto es por la luna, de pronto no hay razones. Si creyera en dios, diría que de pronto dios eligió un ángel para repartir los niveles de lucidez todas las mañanas, y que hoy se le olvidó traerme un poco. 

Todo está opaco. Solo veo la pantalla. Lo demás está como desenfocado. He escrito instrucciones para que las piezas encajen. Me han funcionado antes... pero hoy esas piezas se están distorsionando. Las verdades no parecen las mismas. No entiendo las emociones de hoy... ¡Qué loco es este mundo interno! 

jueves, 9 de febrero de 2017

Ese sabor...

Dulce, refrescante, tranquila, anaranjada y tan llena de vida que puedo sentir su vida mezclarse con la mía. Puedo sentirla mientras me revive desde adentro, está por todo mi cuerpo. 

Recordar su sabor le hace bien a mi boca... y aún cuando no la recuerde, ni piense en ella; tengo su esencia floreciendo en mi pecho, en mis mejillas, en mi música, en mi sonrisa, en mi voz y en mi corazón... Soy todo un jardín gracias a ti. 

lunes, 6 de febrero de 2017

¡Qué raras somos las personas!

Seguramente no pensaría... Seguramente no necesitaría escribir. Nacería conectada como "por defecto". Siempre en ese estado de saber, ser, sentir y estar presente. No pensaría: "La nuez está dura, o qué rica está; o, prefiero esta rama porque se balancea de forma perfecta, la del árbol de la izquierda es chévere, pero es demasiado delgada, y la de la derecha no se balancea; o, el cielo de hoy amaneció de un tono un poco más anaranjado, hoy seguramente hará mucho calor, pero la temperatura de esta madrugada es perfecta..." Seguramente no pensaría nada de eso. Ni, "¡Wow, los pájaros hacen mucho ruido esta mañana!, ¿es porqué están más felices o porque están molestos o porque están planeando de dónde tomar agua durante el día? o, ¡qué bien se ve ella saltando de rama en rama con tanta gracia! 

Estoy desconectada la mayoría del tiempo y necesito palabras para re-establecer la conexión. Ella no. Si fuera una ardilla nada de esto tendría sentido. Yo no existiría. Sería, pero yo no existiría. ¡Qué raras somos las personas!

viernes, 3 de febrero de 2017

Tráfico

Cuéntame, ¿cómo hacer para estar mejor? 

Nada... solo necesitas estar. 

Observa las hojas de los árboles. Son. No sé si son felices, pero flotan con tanta gracia que siempre he imaginado que si hablaran, me contarían el gran secreto. Siente la frescura de la mañana con sus matices cálidos. Deja que el viento te acaricie sin contarte nada y que los pájaros te canten sin saber que lo hacen para ti. Deja que las células enloquezcan un poco con la cafeína. 

Pase lo que pase hoy, preséntate para ti. No te enredes en los caminos de tus pensamientos, que entre tanto tráfico, va y no logras llegar a la cita con el presente. 


jueves, 2 de febrero de 2017

Descansar

 A veces blanca, a veces rosa, a veces roja, a veces pequeña... 

Pero a veces es tan grande que me deslizo entre pétalos mientras siento la frescura y la humedad. Allí paso el tiempo cuando tomo una siesta. 

Un aroma suave, casi imperceptible, una burbuja de agua que me abre la puerta. Soy tan pequeña y ligera que floto allí adentro de lo que llaman rocío. Me gusta también recostarme por fuera de la burbuja. 

La gravedad funciona diferente aquí. Puedo descansar en un gran pétalo vertical como si la rosa estuviera puesta en el piso, pero no lo está. Crece de la tierra. Cuando miro hacia arriba todo lo que veo es el gran pétalo blanco irrompible y poderoso. 

Una flor

A veces me siento tan distante. ¿Sienten las personas lo que yo siento? La necesidad de no ser nadie, de desconectarse por momentos, de conectarse con el centro. A veces siento que lo necesito más. Es como tener sed y no poder estar sola, es no poder saciarla. No es nostalgia, no es aislamiento, no es tristeza... Es sembrar un tipo de alegría diferente. 

Hay una flor que se abre... es mi cuerpo respirando, es mi cuerpo agradeciendo estas palabras. 

miércoles, 1 de febrero de 2017

Canciones

Sácame de aquí... llévame a un lugar donde pueda gritar con todos mis pulmones, donde me pueda lanzar al mar sin pensar en nada. Llévame contigo donde nada importa, solo vivir... A veces quiero ser un animal... A veces siento que lo soy... Son mis momentos más felices... En los que el mundo humano me es ajeno. Las preocupaciones parecen de otra vida. Se me olvida que se supone que uno debe pensar y parecer y cumplir un rol. Cuando canto, cuando escribo... cuando hago ambas cosas y escribo canciones. 

Para eso sirven las canciones. 

martes, 31 de enero de 2017

Un agujero negro

Un continuo divagar... ¡y está bien! Es como las estrellas, la brisa, el mar, los pájaros, las palabras, los peces, los árboles caminantes, las luces, las personas...

Mi mente no está exenta de ese continuo divagar. Qué difícil es entender que está bien. Qué difícil es dejarla correr. Volverse arena y observar como disfruta del viento. Arrojar la necesidad de control por cualquiera de esos agujeros negros que he aprendido a crear... ¿o no? A veces parece que aún no están terminados... Devuelven los recuerdos en forma de lágrimas, en forma de nudos en la espalda, en seres invisibles que suben por mi garganta y se las arreglan para quebrar mi voz. 

Yo sé que un día crearé una canción por la que pueda arrojar lo que no quiero sentir. 

lunes, 30 de enero de 2017

Hoy no

Escribo para no aburrirme. Escribo para llenar el vacío. Escribo porque es la única forma que encuentro de ser sin él. No lo conozco y ya lo extraño. No lo conozco y confieso que a veces temo no conocerlo... y entonces, escribo. 

Creo en él casi como creo en mí. No me pidas ser independiente todo el tiempo. Casi siempre soy feliz en mi cuarto acariciando mi gato y escribiendo canciones. Casi siempre soy feliz encontrando sensaciones en mi cuerpo, descubriendo mi voz o sumergida en los escritos de García Márquez. Casi siempre soy feliz solo por no necesitar a alguien más para sentirme plena, casi siempre encuentro lo mejor de cada momento. 

Hoy no. Hoy quiero permitirme ser un poco tonta. Hoy quiero permitirme no estar feliz. Y sí, hoy pienso que hay cosas de las que me arrepiento... ¡lo acepto! A veces la luz encandila los ojos de mi alma y ella las apaga. Son la 1:38 de la tarde en Medellín, es medianoche en mi universo y no pienso presionar la salida del sol. Estoy despierta, en mi trabajo... y es media noche

Abrazo lo que siento y dejo que la música sea nube, sea lluvia, sea tempestad. 

Hoy es un día como cualquiera, y a la vez, diferente. Hablan en mi oficina. Historias de un fin de semana. Historias de las que otro día estaría riendo... todas las historias son iguales, las he vivido, las he sentido, pero hoy no me importan... hoy son ruido. Hoy quiero permitirme no ser yo, ser la que nunca he sido: la irracional, la niña, la que no piensa mucho, la que se deja llevar, la que se siente vulnerable, la que está aburrida y escribe para pasar el rato. 

Lunes

Letras incoherentes y desordenadas se abren camino desde distintos ángulos de la página. Hoy puse un poco de leche y dulce en el café... nunca lo hago, hoy me sentí diferente cuando me desperté. Siento que descubrí algunas cosas este fin de semana. No quiero hablar de ello, pero, sin duda me afectaron. Sin duda hablan los pensamientos entre ellos sin que yo me de cuenta... y yo solo sé que me costó un poco más levantarme de la cama.

Suena el reloj, intransigente como siempre, recordándome la justicia que nos trae el tiempo. El regalo. Este día. 

Desconectada. Me despierto buscando el mapa. Me despierto respirando... y está bien. Tengo las canciones. Tengo las palabras. Tengo mi piano. Me despierto buscando instrucciones... y está bien que no lo tenga resuelto. Lo acepto. ¡Conversemos! ¡Cuéntame cómo te sientes! Cuéntame en qué cambió tu café. Cuéntame de ese sueño que tuviste anoche donde había un olor a cereza y pájaros carpinteros de los amarillos y rojos. Cuéntame qué es un lunes y para qué sirve.

martes, 24 de enero de 2017

Incompleta

No podría decir que tengo frío... tengo solo un poco... de hecho, es un frío agradable, es un frío perfecto. 

Estoy rodeada de nudos, y sin embargo, no me siento enredada... Nudos que un leve cansancio ha ido creando, pero que sé que tras un leve descanso, se habrán ido. Nudos en mi mente, en mi espalda y en mi corazón... Nudos que voy deshaciendo con unas cuantas respiraciones conscientes, unos cuantos movimientos de hombros, un vaso de agua y una certeza: ¡todo está y estará bien! Es un día feliz... 

No sabría decir en qué se diferencia hoy de ayer, o de hace dos días... La sonrisa se dibujó sola desde esta mañana. Hoy fue fácil despertar, pocas veces disfruté tanto mi avena con arándanos y mis huevos enteros. Pocas veces disfruté tanto las calles, las voces, la música, las historias que esconde cada voz que me saluda, las posibilidades del curso que compré, del libro que presté. Es una sensación casi insoportable de bienestar... 

Tengo un poco de hambre que me recuerda que soy humana y estoy viviendo. He tomado poco café, he comido uvas, nueces y té... Siento una pequeña ensoñación y sin embargo, me siento completamente despierta. Nada está terminado. Ninguna canción, ningún proyecto o plan... Como yo, aquí estoy, incompleta y en la lucha constante por llenarme de sentido. 

lunes, 23 de enero de 2017

Aire

A veces no importa lo que escribo. Solo importa porque me conecta. Me trae a este momento, y en ese sentido, no importa que haya escrito lo mismo miles de veces. Sigue siendo igual de importante, sigue siendo ese salvavidas que no me deja hundir en dudas. Es el empujón que necesito para salir de la cueva y enfrentar el mundo. Es la lucidez que necesita mi mente todo el tiempo. 

Me pregunto si todas las personas viven llenas de dudas... ¡así como yo! Imagino que sí cuando escucho canciones, cuando escucho conversaciones, cuando veo películas que me hacen sentir acompañada, que me recuerdan que las dudas, gústenme o no, harán parte de mi vida siempre. No me canso de agradecer a la posibilidad de escribir... es un pequeño oasis, una bocanada de aire puro. 

Toma el mapa y síguelo

¡Ya basta! ¡Eres suficiente! ¡Sabes qué hacer! Llevas años sabiendo qué hacer... Apaga las voces que dicen que no. Ignora lo que es incómodo siempre que sea necesario. Escucha en silencio y se fiel a la única voz que importa: la de tus sueños.

Es difícil apagar la voz que dice "Es tarde para tanta libertad"... Parece difícil, ¡no lo es! y tú lo sabes. Quédate en silencio y enfrenta lo que tengas que enfrentar. Sigue tu instinto.

Las voces dicen "no sos tan buena", "nunca serás suficiente"... Hoy, llegó el momento de reconocer cada cosa que pensaste un día que no ibas a ser capaz de hacer... ¡y claro que lo hiciste! Como yo sabía que lo harías. 

Llegó el momento de entender que cuando empezaste a pensar en esas cosas tuviste los mismos miedos, las mismas dudas... y además no sabías nada de apagar voces y encender luces, lo tuviste que aprender, me dejaste un mapa. 

Ya basta de no hacer nada... Toma el mapa y síguelo.  

domingo, 22 de enero de 2017

Cavar

Necesito cavar más... las conversaciones idiotizadas y monótonas no son suficientes. No sé explicarlo, y ese es el punto... quiero saber decir lo que siento pero las palabras que conozco no son suficientes. Me faltan las herramientas para cavar. Me canso antes de llegar a los diamantes. Mi concentración llega hasta que recuerdo que el celular está descargado, o que estoy esperando una llamada, o que tengo algunos pendientes...Y no logro llegar. 

Me digo a mí misma que necesito más tiempo, pero en el fondo sé que no es tiempo... Es voluntad, es entrenamiento, es hacer lo que tengo que hacer a cada instante... Eso es lo más difícil. Los retos extraordinarios son divertidos y por más complejos que sean, no les veo tanto mérito como a lo "sencillo" de hacer siempre lo correcto, estar siempre presente en las labores de todos los días... 

Y así es, el espacio se libera para crear... ¡eso es cavar!... y yo lo sé, pero la mente me pone trabas, me hace ver todo más complejo... La mente perezosa se distrae y se llena de basura. Como siempre, respirar para limpiar, escribir para descubrir lo que está pasando por dentro, decidir si me gusta el paisaje. Si resulta que quiero cambiarlo, estar en silencio es un buen comienzo para encontrar las herramientas. 

sábado, 21 de enero de 2017

No inventes...

En realidad necesito este momento. Contarte que me siento sola. La soledad no me molesta, pero sabes que sí me molesta? Lo común que es sentirse sola. Me siento común... Ese común que incomoda, ese común de ser como todos... Soy como todos... no saben cuánto me cuesta escribirlo y cómo hieren esas palabras cuando mis dedos las ponen aquí... Común, común, común, común... ¿Qué duele? ¿El ego?... ¡Tal vez!... ¡No sé!... Pero siento que es lo peor que puedo decirme a mí misma... Y es lo que hago cuando espero la aprobación de los demás y cuando me duele no tenerla, cuando busco las tendencias y miro cómo mi vida se acomoda o no... Cuando me mido con los mismos parámetros que nos medimos todos... Cuánto gano, cuánto viajo, cuánto me divierto, quiénes me aprueban, a quiénes les soy indiferente... Y soy tan común, que me duele o me alegra, de la misma manera que nos duele y nos alegra a todos... 

Hago parte de la estadística... Hoy me cuesta salir de ahí... Me cuesta verme diferente... Tal vez nunca en todas las palabras que he escrito durante tantos años, he escrito "soy común":.. ¡Nunca! Escucho los pájaros, los carros, la cafetera, la música de fondo, el martillo del vecino que hace arreglos de sábado a medio día... Escucho lo que todos escuchamos... y me siento en la mesa, me siento triste un sábado, extraño a alguien, no entiendo porqué. Tengo miedo de no saber qué hacer, tengo miedo de mis sueños... Todo tan humano... y común... 

Odio esa palabra, no saben cuánto...  No sé cuándo, no sé porqué, no sé cómo pasó que la busqué... He estado buscando estar ahí como alguien que encaja, que se identifica, que es feliz con las mismas cosas, que tiene los mismos sueños, que sonríe mucho y necesita divertirse todo el tiempo... ¿Cuándo pasó? ¿Cuándo subiste el volumen al mundo y bajaste el volumen de tu voz? ¿Cuándo dejaste de creer que tenías algo diferente que decir? ¿Que tus palabras son lo único por lo que vale la pena vivir? ¿Que estandarizarse es lo peor que te puede pasar porque perderás lo único que puedes aportar al mundo? ... lo que te hace única, diferente... 

No eres común, ¡no inventes, más bien, despierta y escribe!