domingo, 27 de agosto de 2017

Una a la vez

Las palabras se pelean y se quedan atoradas porque en el instante solo cabe una a la vez.
No logro expandir el instante para que todas pasen y se acomoden en el papel. No logro convencerlas de hacer una fila civilizada como cuando uno va a entrar a un concierto y hay mucha gente. Las palabras más bonitas se quedan atrás, son las que andan tranquilas por el mundo y ceden el paso. 

Me pasa cuando estoy feliz o emocionada por varias cosas. Es de los momentos más difíciles para escribir... Creo que es porque quiero escribir algo que sea tan bonito como lo que siento, y sé que no lo voy a lograr. Escriba lo que escriba me quedaré corta y sonará como esas palabras y frases que duelen a la vista, de lo coloridas y clichés. 

Pero no importa, hay momentos en los que no duele el corazón, en los que no me siento fuera de lugar, en los que me gusto, en los que no te extraño. Es domingo, hay cerveza fría en la nevera y una torta de banano. Puedo recostarme toda la tarde a mirar el gato. Puedo sentarme a escribir una canción o a empezar varias que puedo terminar o no. Puedo tocarme y pensar en él... y no hacer nada más, ¿por qué me da miedo escribirlo? ¿Será que soy yo la que censuro mis propias palabras?

viernes, 25 de agosto de 2017

Nada que hacer...

A veces se nubla el corazón. Es difícil saber cuáles son sus deseos. A lo lejos veo un pájaro sobre una rama de un árbol; veo su silueta entre las hojas, la silueta de sus alas moviéndose; lo veo estirar su cuello y dar unos cuantos pasos antes de posarse un rato bajo la sombra. Está bien posarse a descansar. Está bien no tener nada que hacer unos minutos. ¿Por qué tiene que haber algo que hacer todo el tiempo? Está bien no tener que contar una historia cuando escribes. Está bien hablar de los sonidos fastidiosos de las sillas que se mueven, de los gritos de las niñas a lo lejos, del sonido de las lámparas al que estoy tan acostumbrada que solo lo noto cuando no está... No solo está bien sino que si no lo haces las nubes seguirán empañando el corazón. 


jueves, 24 de agosto de 2017

Ellas

Sentada en el borde de la silla. Los pájaros cantan a mi izquierda, a lo lejos; parecen ser parte de la música que escucho. Entra un clarinete y encuentra espacio en mi boca. El recuerdo de la madera en mis labios... me gustaba el clarinete, me gustaba su peso, su talla, el brillo de sus teclas plateadas sobre el negro mate, el proceso más que el resultado, siempre he sido así, de pronto más de la cuenta para la sociedad que exige inmediatez y resultados, pero suficiente para mí. 

A veces hago muchas canciones a las que dedico mucho tiempo... y después, nunca las publico, nunca más las canto... las olvido... Y está bien, cumplieron su función, son un puente de un estado de ánimo a otro, de un nivel de conocimiento a otro, de una sensación a otra. También son una lupa o una paleta de colores para mis recuerdos... Algunas no tienen la carga de tener que ser "buenas" o de "gustar a la gente"... Es un trato que hago con ellas. Algunas necesitan salir al mundo, tienen una voz que nació para salir de mí, así yo me rehúse un poco a mostrar algunos pensamientos que se me hacen extraños o incómodos... Pero esas son las que grabaré y compartiré, ellas me lo hacen saber... y yo respeto su decisión. 

miércoles, 23 de agosto de 2017

Pedazos de cielo en mis recuerdos

Lo que tuvimos; lo que tenemos en nuestra memoria, ese lugar que visito para comer manzanas y convertirme en canción. Es avaricia desear más que eso.  Un viaje a otro planeta en el que pudo destruirnos la gravedad, un deseo bebiéndose la lluvia; el que fumaba  mirando el mar. Esa dimensión que solo se abre una vez... Hay pedazos de cielo en mis recuerdos. 

Tú que me ves

Profundo. Un sonido que viene de abajo, pero que también es flotante. Se choca conmigo y decido permitirle que me invada. Sube hasta mi cabeza. Me eleva y me sostiene. Mi boca baila, mis manos también. Mis piernas se contonean en el agua. 

Soy una sola línea, una silueta que se desdibuja y desaparece. Tú que me ves: ¿sabes dónde estoy cuando tu boca está tan cerca?

lunes, 21 de agosto de 2017

La que desea

Ser la que desea y no la que es deseada; la que siente y no la que hace sentir... La que quiere algo, y va por ello. La que desafía el rol de señorita, ¡qué rol tan aburridor! La que pone sus deseos por encima... Sí, eso que estás pensando, la egoísta, al fin y al cabo, anda sola y puede serlo. Puede dedicarse a crecer sus sueños, a mirar adentro, a ignorar expectativas de otros, a tirarlas con la basura... a estudiar qué de lo que soy es realmente mío y qué es impuesto por creencias que no quiero en mi vida, y que me hacen pesada para volar.

Lo que sea que esperes de mí, no lo hagas... No quiero cumplir expectativas... Merezco seguir mi instinto, o mi corazón, o mi cabeza, o mis deseos... Seguir el camino que quiera... 

viernes, 18 de agosto de 2017

¿Soy?

A veces siento que la gente la tiene siempre más clara que yo... son lo que son, se definen, se lo tatúan en el alma, su ser parece estar alineado con lo que se espera de ellos, tienen calificativos que continúan vigentes con los años... Parecen estar entrenados para estar felices en sociedad... a mi me cuesta... Necesito una dosis de silencio y una dosis de música cada hora para calmar la sed. 

Yo me siento demasiado vulnerable, una mezcla de defectos que trato de mejorar y a veces no puedo. No sé recordar los nombres de las personas. Recuerdo su voz, sus ojos, y casi siempre alguna frase que siento que delata a esa persona sobre su alma y su mente. Pero sus nombres... Los olvido con la facilidad con que olvidé a mi exnovio... ¿Quién era ese? ¿Cómo pueden las personas recordar tantos nombres? No es que no me importe la persona... Sería bonito recordar sus nombres... 

Soy racional pero también instintiva. Soy dulce pero a veces no puedo evitar que haya una rudeza involuntaria en mi mirada. Hago canciones alegres y superficiales. Hago canciones extrañas y profundas. Viéndolo bien, por chévere que suene la frase con la que iba a titular este escrito: "soy un alien"... no lo soy. Soy increíblemente humana. Más de lo que me gusta. A veces abro los ojos a las 4 am  y solo quiero dormir. A veces no quiero trabajar, solo hacer música para escapar de la ansiedad de estar expuesta ante la sociedad.  

El piano es mi amigo. Hemos construido una relación complicada y hermosa. Incluso cuando se hace el distante, bastan unos minutos para romper el hielo y querer caminar juntos,  lo toco y el mundo desaparece. ¡Esos momentos con el piano! Recuerdo como temblaba cuando apenas nos conocimos, como me intimidaba y se hacía el indiferente. Ahora me espera... me habla y me sorprende cada que lo necesito. 

martes, 16 de mayo de 2017

...

Está oscuro. Hay tanto ruido. Hay tanto que no importa. Hay tan poco para mí. Tengo sed. No tengo nada. Una voz entrecortada en mi cabeza. El teléfono. El espejo. El café frío. Tengo que correr y no puedo. Tengo que callar y debo hablar. Estoy cansada de no ser. Tengo que decir adiós y debo saludar. Tengo que seguir el instinto y debo suplicarle que me espere. 

El deber es una maleta que quisiera dejar, aunque no sé si de verdad. Tengo que tocar una guitarra, los 3 acordes de siempre por horas. Tengo que quedarme suspendida y alargar este suspiro. Estoy cansada.

sábado, 13 de mayo de 2017

Alcanzar un sueño

Tuve una semana llena de emociones... Demasiadas sensaciones para no llorar, así que lloré; demasiadas emociones para no gritar, así que grité; demasiadas sensaciones para no tocarme, así que me toqué; demasiadas sensaciones para no abrazar con el corazón, así que abracé a quienes se acercaron a abrazarme; demasiadas sensaciones que el muro que me contiene fue traspasado, la marea subió y me desbordé, hubo inundaciones, errores, tropiezos, torpezas, llegadas tarde... 

Algo pasó adentro esta semana... Ese ser adulto y con los pies en la tierra estuvo ausente, no supe cómo llamarlo a mi rescate, por más que dedique unos momentos al día a respirar, a meditar... Sentí que eran mis sueños los que me acompañaban, me hablaban, me llevaban de la mano y me alentaban a andar así, fuera de control.

Hoy los escuché... estaban gritando y yo no entendía... Estaban diciendo: "llegué", "aquí estoy"... Escribí un sueño el 1 de enero de este año, resaltado y como mi principal propósito para este 2017, y saben qué, he alcanzado un sueño y no me había dado cuenta. Yo solo estaba pensando en todo lo que no tengo, lo que aún no entiendo, lo que no sé.  La incertidumbre de lo que sigue, ahora qué... 

Estoy en otro inicio. Debo reconocer que es también una llegada, que sentirse abrumada y cansada está bien. Que tomar aire y mirar el paisaje es justamente lo que tengo que hacer. 

martes, 9 de mayo de 2017

Decidir es renunciar

Desperté, entendí la dimensión del tiempo que tomará cada uno de mis sueños, entendí la vida que cuesta la materialización de las imágenes mentales en este planeta azul. Pasar de lo que se crea en el papel, al mundo de otros, hacer que mis imágenes mentales estén disponibles, ¡la magia de compartir una historia con otro ser humano! Es todo para mí, y siempre lo he sabido, lo tengo claro: ¡Pago el precio!... 

Pero aún así, renunciar me duele, me duele mucho... Es tomar un cuchillo y apuñalarme el corazón. Es destruir una parte de mi. Es elegir un sueño sobre otro. 

Duele, quiero resistirme, no quiero renunciar a nada... esa resistencia me desgarra por dentro,  pero renunciar es un requisito para luchar por los sueños. Renunciar es tomar decisiones, y los sueños requieren un alma valiente que las asuma. 

Mi alma despierta, está llena de colores... y aún así, duele.

martes, 2 de mayo de 2017

Busco

Busco lo que fluye, lo que se siente bien, el instinto, la sonrisa, la respiración larga, la respiración acelerada, las sensaciones que aceleran el corazón, las canciones que me sonrojan, las sorpresas, los caminos, los colores que contrastan con mis días grises, el grito, el susurro, el extremo, el equilibrio... Me busco sin descanso cuando no estoy. Me busco sin descanso cuando no me reconozco. Necesito saber que mi corazón está latiendo por amor, no por inercia. 

¿No?

A veces hay una voz que me dice que no... Dice no a todo lo que quiero hacer, a todo lo que debo hacer, a todo lo que pienso, a todo lo que deseo cantar. Dice no a las canciones, no a bailar, no a respirar, no a volar... NO, como si no lo mereciera, como si ser feliz fuera algo para personas extraordinarias, y la voz me dice: "no es para ti"... y la voz me dice "no estás lista"... ¿Qué significa estar listo? Como si vivir requiriera de una preparación extraordinaria. 

A veces necesito estar mucho más alerta que de costumbre, porque esa voz aturde y si no la escucho, se escabulle de noche y se alimenta de mis sueños... A veces tengo que despertarlos temprano y prepararlos para la batalla, advertirles que hoy será un día en el que los necesito presentes, firmes, tomándome de la mano, cantándome al oído, mostrándome las palabras adecuadas cuando cierro los ojos, señalándome el camino y ayudándome a cruzar cuando sienta miedo...

martes, 25 de abril de 2017

Luz

Necesito ser pequeña... diminuta. Del tamaño de una hormiga... No, incluso más pequeña, del tamaño de un átomo. Invisible para los que no saben mirar. Inimaginable, como si no existiera, pero existiendo. 

Necesito existir para mí por unos minutos. No es egoísmo, es que a veces se me agota la luz, siento que no tengo más para dar, no tengo más para decir, no tengo cómo iluminar los rostros de la gente si por dentro el fuego está cansado.

Esconderme en mi estómago y correr. Encontrar ese lugar seguro. Adentro. Mi cuerpo es un lugar seguro. 

Soy un átomo. Juego, corro, vuelo. No hay nada y está todo. Solo hay espacio. Un espacio inacabado. Un horizonte infinito. Todo está oscuro y nada más existe. Solo yo. Giro, fluyo, me dejo caer. No hay arriba, no hay abajo. 

Sigo girando al ritmo de la música. Un átomo que baila hasta estallar y volverse luz. Una explosión colosal que ilumina cada rincón de mi cuerpo, la luz de mis ojos que se abren.

miércoles, 12 de abril de 2017

Canciones

¿Por qué me hacen esto?

Porqué me ponen frente a mis miedos de esa manera. Porqué me ponen frente a mis recuerdos más llenos de nudos y de cosas que no entiendo. Porqué no me dejan ignorarlos y seguir. Tal vez una vida desde la periferia sea una vida más feliz. Una vida sin ustedes revolcando mi mente y deshilachando mi corazón. Déjenme dormir y tener un cuarto ordenado. Déjenme ser más normal...

 Para qué seguir cavando. A veces odio que me pongan a cavar. A veces odio las canciones... A veces pienso que si no escribiera canciones sería más superficial... y más feliz. Déjenme dejar enterrado lo que está enterrado. Dejen que se pudra y se convierta en abono... Ya no quiero escribir más sobre mí. Escribamos, no sé, sobre algo divertido y diferente, sobre los micos... ¡Eso es!, escribamos sobre todo lo que amamos los micos... 

Perdón por decir que no las quiero... Ustedes saben que me pongo dramática cuando se inmiscuyen en mi pasado.

martes, 4 de abril de 2017

Mundos

Trato de dejar atrás lo que está atrás... lo que pasó hace una hora, dos horas, un día, un mes... Lo que pasó, está atrás... y sin embargo, vive en el cuerpo, toma formas sin forma, toma expresiones invisibles, inservibles, inexistentes... Y si no lo dejo ir, me define. 

Los mundos de la mente, los mundos del cuerpo, los mundos del instinto. Los mundos que habito. Agujeros negros para desaparecer las emociones que estorban. 

En el mundo físico crear es más difícil que destruir... A veces creo que en el mundo mental es lo contrario.