domingo, 6 de mayo de 2018

Toda lucha es conmigo

Regresé del concierto de Pala. Nunca he conocido a alguien tan feliz. Todo en su vida es suyo. Me gustaría ese nivel de coherencia. Parece todo estar tan claro, tan resuelto, tan natural. Yo en cambio estoy siempre incompleta, siempre sin resolver. No he encontrado mi lugar en el mundo. Tal vez no exista. Tal vez no importe cuánto intente encontrar un hogar si mi destino es divagar, encontrar solo casas temporales para mis emociones. 

No está bien. No está mal. No importa realmente.  

A veces la música me sana. A veces se esconde y cuando toco el piano, no me dice nada. A veces las palabras abren camino. A veces no, a veces son muchas letras persiguiéndose la cola. A veces mi voz tiene su propia voluntad, la sorprendo cantándome, me invita a escucharla, me salgo de mi cuerpo, mientras ella se adueña de mí. No siempre. A veces se encierra en un cuarto y debo llevarle el desayuno, acariciarla, decirle que está bien, que está a salvo. Me dice que a veces encuentra laberintos cuando intenta salir. Nudos en mi garganta, muros en mi cara que no la dejan volar. Toda lucha es conmigo. Lo demás es pasajero. Alex llamó. No era nadie antes de llamar. Lo había olvidado. La gente pasa. Que el viento se lleve lo que pesa o le estorba a mi voz para salir. 




jueves, 3 de mayo de 2018

Fin del mundo

La ciudad florece. Hay pequeños brotes amarillos, morados, verdes, naranja, blanco... Los azulejos, los carpinteros, las guacamayas... todos cantan. Me gustaría cantar, cantar de verdad. He estado jugando a cantar, trabajo cantando, enseñando a cantar do re mi. Extraño la voz visceral, real, vulnerable. La que tiene miedo, sí, tiene miedo porque se entrega y no sabe qué recibirá. La que está ahí a veces fuerte, a veces temblando de emoción, a veces herida, a veces tranquila. Pero no está nunca bien o mal. Es imposible ponerla ahí, porque es mía, es real, está conectada. Esos calificativos es como tratar de decir a Pollock que necesita hacer formas precisas. 

Hay un pájaro que hace un increíble crescendo y decrescendo en este momento, ¡ustedes no saben! Participa de este escrito como si leyera mis pensamientos antes de llegar al papel. Extraño mis canciones. Me he estado escondiendo, y es hora de reconocerlo de una vez por todas. Sí, he estado haciendo muchas cosas, es fácil decir que no tengo tiempo, pero me digo mentiras a mí misma, "necesito estudiar más los pianos", "pulir la voz para que sea perfecta", para que puedan decir "no me gusta", pero no puedan decir "está mal"... 

¿Qué significa eso? ¿Desde cuándo tengo tanto miedo de que mi música no sea lo suficientemente buena?  Es hora de enfrentarlo. Es hora de cambiarlo. Es hora de poner una fecha y cumplir la cita con mis canciones. Es hora de cumplir las promesas que he hecho a mi voz. Está cansada de estar enjaulada. Envidia los pájaros. Hay un CD en mis manos y yo tengo "pánico", sí, "pánico" de que sea demasiado "oscuro", demasiado "diferente"... 

Soñé que tenía nódulos en mi garganta. Mi voz está hablándome. En el sueño había una excusa para no sacar toda mi voz. Pero cuando despierto, no lo hay. Ella nunca me perdonará si ahora que sé lo que trata de decirme, no le hago caso. Hay una crisis en mi interior que necesita resolverse en estas dos semanas, porque si no, se los juro, ¡es el fin del mundo!


lunes, 30 de abril de 2018

Nunca supe su nombre

Rock and Roll de los 90. Dos copas, una con ron, otra con limón. Mi hermana tomaba una cerveza artesanal. Fuerte sabor a madera seca mi boca, como cuando me fumo un porro. No es sed. Es solo una pequeña sensación abrasiva. Mi cabeza está siguiendo la guitarra. No puedo evitar dejar de pensar en las voces un poco desafinadas. La banda es de una chica y un chico argentinos. La chica rubia y delgada con su guitarra eléctrica rosa; el chico moreno y de pelo largo con su guitarra (creo que era negra, no lo recuerdo). Había algo dulce en ellos. Creí pensar "le sudan las manos", no sé porqué.

Este bar tiene una especie de muros incompletos que hacen que el que pase por el frente esté como temporalmente adentro, aunque sin entrar. Parece invitar al que pasa a mirar, saludar, participar por unos segundos de lo que está pasando adentro. Así fue como nos encontramos. Él pasaba por ahí y se quedó mirándome a los ojos, como si me conociera. Yo hice lo mismo. Sonreímos, nos saludamos, fuimos cómplices de una travesura infantil. Me pidió que saliera a su encuentro. Salí. Hablamos. Reímos. Hubo tiempo hasta para un abrazo. Me presentó a su amigo. "Es algo energético, te vi ahí tan hermosa"... "Sí que fue algo energético"... (No lo dije en voz alta, solo con mis ojos: "también eres el chico más lindo que he visto en mucho tiempo")

Entendimos que esa pequeña intersección energética era en sí misma especial. Él siguió su camino. Yo regresé al bar. Nunca supe su nombre. 

jueves, 12 de abril de 2018

Lento

¿Por dónde empezar? Hace tiempo que no escribo. Escribir es pretender ser estúpido cada vez que lo intento, disfrazar verdades con mentiras, hacer sonar ridículo, cliclé, innecesario, lo que en realidad es importante, vital, de vida o muerte para una voz... 

A el que escribe no le queda de otra que ser humilde. Se enfrenta con su propia estupidez e incapacidad una y otra vez; la mira a la cara, la reconoce. Es escuchar y ser incapaz de transmitir la belleza o la ridiculez humana que llevas por dentro y que adentro es visceral y fuerte; y afuera, en palabras, no es ni una mala caricatura, no llega a ser ni a un mal cover de una gran canción. 

Es que no importa cuántas palabras use, no podré explicarte lo hermoso que cantan los pájaros hoy, ni lo irritante que son los gritos de los niños casi siempre. No podré explicarte las ganas de mi corazón de escaparse de mí cuando sigo instrucciones y él se siente rebelde y creativo. No podré explicarte lo difícil que es el día a día casi siempre. Levantarse todos los días a una misma hora, cumplir con una serie de labores que a veces tienen sentido y otras veces no... Hacerlas, encontrarles sentido a veces y otras veces no. 

Las cosas que a casi todos les parecen normales, son para mí batallas épicas, o dolorosas discusiones de mí contra mí... 

¿Es esto todo lo que puedo hacer? ¿Soy aquella guerrera todavía?  ... Crezco, lo siento, lo reconozco. Pero siento que crezco a la velocidad más lenta a la que le es posible crecer a un ser. Me gusta la lentitud. Peleo contra todo el que no la entiende, la defiendo. Pero lentitud: a veces dueles! A veces confundes! A veces pesas y me encorvas los hombros! A veces cuesta amarte y me haces sentir sola! Y no sé si lo sabes... Pero eres todo lo que tengo. 

miércoles, 21 de marzo de 2018

Irse

Me he ido. Es de esos días en los que no estoy. ¿Dónde estoy? Sé que estoy contigo, dime a dónde me has llevado. Mis ojos cansados no transmiten información a mi cerebro. Se la quedan para ellos. Mis manos cansadas escriben sin prestarme atención. Me gustaría, no sé, como estar sumergida en agua tibia o en uno de tus abrazos, es igual. 

Suena Pink Floyd en mis oídos y es como si la música estuviera leyéndome. La guitarra habla con el saxofón, el piano se vuelve dulce, deja de lado las disonancias por un momento, y se va... Estoy acá, con pendientes que pesan en los hombros, con pendientes que cuesta solucionar, que incomodan. ¿Estoy acá? 

martes, 20 de marzo de 2018

Gama de grises en el cielo

El humo se extiende por la ciudad. Un aire pesado cubre las montañas. Subo la ventana para evitar respirar demasiado. Un gallinazo pasa con su vuelo de águila y se eleva sobre el cielo opaco. Se pierde en el horizonte. 

Escucho Brahms. "El del baile de Drácula", así es como yo recuerdo esta música. No sé qué más decir en un día en el que los pájaros siguen cantando y la música sigue sonando, una gama de grises se apodera del verde y del azul de otros días, nadamos entre el humo. El cuerpo lo sabe, respirar es diferente hoy.

Los sonidos de la podadora opacan los demás sonidos, y parecen opacar también los sonidos de mis pensamientos. Mis hombros están contraídos, acumulan las expectativas de la semana. Me espera una semana diferente. 

Me gusta lo diferente, pensarte es diferente. ¿Cómo fue que te colaste en mis pensamientos? Te llevo en mi piel. Me gusta tu cercanía. Me gusta besarte. Me acelero cuando recuerdo tus manos en mi espalda. 

martes, 13 de marzo de 2018

Loops

Otra vez. Otro día. Otras palabras. Otro desayuno con huevo. Otro café. Otro vaso de agua. Otra melodía. Otra canción. La misma canción otra vez. Otra vez digo buenos días. Otra vez te extraño. Otra día en el que no te conozco. Otra vez me pierdo en ensoñaciones lejanas. Otra vez respiro y me expando para regresar a mi cuerpo. Otra vez escucho Norah Jones.

Loops que parecen infinitos... Solo que no lo son. Romper las rutinas para recordarme que no lo son. Tener rutinas para poder romperlas con gracia. Romper las estructuras de las canciones. Destrozarlas y reconstruirlas. Maldecirlas y acariciarlas. Imaginar mi vida sin ellas y regresar pidiéndoles perdón. 

lunes, 12 de marzo de 2018

Salvavidas

Estoy viajando en su voz. Norah Jones es un ángel. Mis manos se mueven al vaivén de una guitarra. Se detienen porque quieren flotar sin necesidad de escribir palabras. No entienden qué hago sentada frente a un computador hablando en un idioma que no entiendo. Las palabras a veces son tan extrañas y confusas. Las palabras no alcanzan para describir lo importante. No alcanzan para describir la soledad y la necesidad de curarla, de adornarla, o por lo menos de endulzarla. La música es mejor, es superior. La música sí puede darle un sabor dulce a la soledad.  Me aferro a ella como a un salvavidas. El día en que la suelte, me ahogaré

jueves, 1 de marzo de 2018

Sentido

Sonidos del ventilador, sillas que se mueven, voces en la distancia... y están esos micro-sonidos que no me esfuerzo por entender... 

En mis oídos sonidos del interior de una selva, y mis sensaciones viajan aunque siga sentada frente a la mesa de madera, con un vaso azul que me hace recordar un bar, con una taza que tenía café y que ahora tiene la semilla del durazno que acabo de comer. 

En mi boca, la saliva aún me recuerda que las frutas me sientan bien. Mis piernas cruzadas disfrutan del encuentro. Mis manos frías se apoyan sobre el teclado del computador y extrañan las teclas del piano y los bigotes del gato cuando se rehúsa a ser menos importante que una melodía. 

Mis hombros están guardando recuerdos y preocupaciones. Mis ojos como lentes desenfocados y ausentes. Mi garganta, abierta, como cuando quiero cantar, como las flores, como los pájaros cuando abren un copete rojo, como yo cuando me excito, como mi corazón cuando se abra el portal... ¿Se abrirá? 

No me gusta la fe en que algo traerá sentido a mi vida... Prefiero crearlo. 

Lo más cercano a la extraordinaria sensación de amar es crear música. Música bella. Música en la que sienta que estoy "parada sobre los hombros de los gigantes", "volando sobre los verdaderos dragones"... Nada me hace más feliz que estudiar a los grandes. Ellos me hablan. Ellos me abrazan. Con ellos la soledad tiene más sentido que cualquier compañía. 

miércoles, 28 de febrero de 2018

Sensaciones

¿Cuál es el alcance de esta sensación?  Entrenarse en sentir es entrenarse en captar lo sutil, es desintoxicarse de tantas imágenes, de tanto ruido... Nos estamos quedando sordos, nos estamos quedando ciegos, nos estamos haciendo insensibles a la belleza. Hay quienes dicen saber mucho sobre sexo, y en realidad parecen no saber nada sobre el placer. 

La inocencia nos rescatará, nos dará un poco de agua fresca. Ella es tan refrescante como el sonido del agua, de las hojas, de las pisadas solitarias, el sonido de los intentos de silencio. Perderse en el canto de ese pájaro, expandir el instante, habitar mi cuerpo, permitirme conocer el mundo. 

Los sonidos de este día son una sinfonía diferente a los de cualquier otro. ¿Cuántos universos caben en mí?, ¿cuántas canciones?, ¿cuántas obras honestas y llenas de sensaciones seré capaz de componer? ¿seré capaz de tocar?

miércoles, 21 de febrero de 2018

Vida

¿Qué significa no existir? ¿Desaparecer? Las palabras no solo se quedan cortas, sino que parecen irrespetuosas ante una persona que siente el vacío, que mira a la muerte a los ojos. Las palabras son lo único que tengo en este momento. La música es más sabia que ellas. 

Pensar en la cercanía de la muerte parece llenar cada segundo de sensaciones, parece traerme de vuelta a mi cuerpo, a lo hermoso que es respirar. El café caliente está deslizándose por mi garganta, los músculos de mis brazos tiemblan suavemente recordándome el entrenamiento de ayer, mi cabeza se ladea hacia el lado derecho como si tratara de escuchar a alguien que me susurra una melodía en mi oído izquierdo, aunque según creo, no hay nadie aquí conmigo. El aire se desliza suavemente. Estoy viva. 

martes, 20 de febrero de 2018

No es suficiente

Quiero que tu boca luche contra tus ganas de maldecirme. Quiero que se calle, que sienta cada célula que se escapa de mi piel y que se sumerge en tus labios buscando otro hogar. Que a veces pierda, que a veces gane; pero que luche como si la vida de un beso estuviera en juego.

Quiero que tus manos no teman a la lucha contra la gravedad de la suavidad de mi piel, aunque a veces ganes, a veces pierdas.

Quiero que me esperes, aunque mueras por seguir a ese paso acelerado que es el único que conoces... Pero aún así, quiero que te acerques y quiero que me esperes... Que interpretes el movimiento de mis caderas... Que te sumerjas lentamente; que escuches el ritmo de mi respiración que está acostumbrada a expandirme, a elevarme, a andar a paso lento; como quien vivirá por siempre. 

Quiero que me trates con toda la dulzura de la que seas capaz. Que te quemes conmigo solo cuando mi fuego se encienda. No antes. 

Afecta mis siete sentidos. No quiero menos... Menos no es suficiente. 

lunes, 12 de febrero de 2018

Cuentero

Se pregunta si estará destinada a mirar el mundo desde la ventana... Teme aceptar que por las noches extraña sumergirse en unos brazos que vayan a quedarse un poco más... Tiene miedo de aceptar que está cansada de lo pasajero. Tiene miedo de soñar con alguien a quien tal vez no llegue a conocer. 

Ella se pregunta si su vida es la de un cuentero, un coleccionista de momentos que apenas entiende, que se hacen borrosos luego de algunas semanas. Ella busca atraparlos en canciones, darles vida, darles un poco más de sentido. Ella está siempre triste, siempre anhelante, siempre sedienta. 

lunes, 29 de enero de 2018

Día de mierda

Odio los libros de motivación, los que salen al por mayor y se venden porque prometen cambios fáciles... No creo en los cambios fáciles. En cambio me encantan las lecturas Zen, las de libros viejos, que han sobrevivido centenares de años, la sabiduría que requiere pensar un poco, o que a veces es simple, sencilla, y aún así, sorprenderte, ¿por qué no había pensado o vivido de esa manera? ... Los que te invitan a enfrentarte con la verdad, con el día.

Pero los libros de motivación, las mentiras que te dices para hacer más llevadero el día, las frases que repites como si estuvieras lavando tu cerebro, los escritores que te creen increíblemente tonto... 

A mí me funciona lo contrario. Hoy era un día de mierda... Tengo gripa, no quiero hablar a niños, no quiero escucharlos, no me interesan... y lo haré! porque es mi trabajo, porque soy profesional. No es que no me guste mi trabajo... pero, a veces uno quisiera no hacer nada por los demás, a veces uno siente que necesita nutrirse... 

Así empezó el día... Era un día de mierda... Aceptarlo, enfrentarlo, no disfrazarlo, vivirlo con mi dolor de garganta, mi pequeño malestar, mis pastillas antigripales, mi apatía... y porqué no, de repente, hay unos minutos para tocar el piano, resuelvo la rítmica del piano de aquella canción que estoy versionando, hay unos minutos para escribir, hay un chocolate y hay café... Y sorprendentemente hay duendecillos traviesos que se transforman cuando juegas a ser directora de orquesta frente a ellas con sus flautas de primaria... 1, 2, 3, 4... y sonríen, y sienten que hacer música es mágico. No está tan mal después de todo este día de mierda. 

Sonrisa

Mis manos están frías. He notado que cuando toco el piano y cuando estoy emocionada subo los hombros, este movimiento acumula nudos, acumula recuerdos... Es como si mi cuerpo quisiera acumular los momentos que le gustan. Pero está bien, no tienes que cargarlos... Es un peso innecesario porque los momentos disecados pierden el aroma. 

Hoy amaneces en mi mente. Seguro estás perdido como un autómata haciendo lo que sea que estés haciendo. Sentado frente a un piano, hablando con alguna persona, sentado frente a alguna mesa de madera. Seguro eres un autómata porque estás completo y vivo aquí, conmigo, esta mañana. Seguro en tus labios hay una sonrisa. 

En mi boca, un sabor a naranja. En mis oídos también un sabor cítrico. La música, sin importar que tan desgarradora, es hermosa. Pertenece a un universo donde el dolor es tan bello como el amor o como tus caricias. Tú perteneces a ese universo también. Tú entiendes cosas que quiero entender. No te idealizo, no creo que seas mejor, o peor que yo... Es solo que tu alma es bella. Siempre sonrío cuando pienso en ti.